Eladio Rodulfo González
ELEGÍA A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
-I-
Caminas hoy, Juan
Ramón,
hacia el etéreo
sendero,
al encuentro de
"Platero"
en la sublime
mansión,
...Y musita una
oración
el Ángelus
vespertino,
el eco gris de su
trino
recoge áureo mensaje
en una esquela de
canje
que va leyendo el
camino.
-II-
El verde de la
pradera
ya no es esbelto ni
enjuto,
es un paisaje de luto
con su muerta
enredadera,
aquella rubia viajera
en el trigal amarillo
¡Cómo busca a
"Platerillo"
y a su jinete de
plata!
En el paisaje
escarlata
ahogóse el canto del
grillo.
-III-
Los niños, ¡sabes?, y
Diana,
los amigos de
"Platero",
fueron al leve sendero
en el paisaje de
grana,
al morir de la mañana
una corona de llanto
llevaron al
camposanto
en el Huerto de la
Piña
y los llevó aquella
niña
cubierta de sucio
manto.
IV
¡Cómo lloró la
chiquilla
en el paraje ya
obscuro1
El viento sereno y
puro
jugueteaba en su
mejilla
....Y la vieja
carretilla
se desmayó en la
maleza.
¡Era tanta la
tristeza!
¡Tanta la melancolía!
Que la lágrima fluía
por la celeste
belleza.
-V-
El pino de la Corona
donde mirabas el
cielo
¡Cuán triste busco en
el suelo
tu gris y fina
persona!
la fuente se
desmorona
en el clásico paraje
donde con claro
lenguaje
dialogaban tú y
"Platero":
¡Qué triste luce el
sendero!
¡Qué breve, de aquí
el follaje!
-VI-
¿Recuerdas,¡Oh Juan
Ramón!,
la hija del
carbonero,
la que en su canto
“Platero”
rendíase de emoción
¡Qué triste hoy su
canción¡
Al pozo hondo ha
bajado
en el brocal
desolado…
¡Qué angelical su
ternura!
¡Cómo brotó la
amargura
cual eco
desconsolado!
-VII-
¡Cómo lloró el bien
Sarito
el criado de
Rosalina!
Su lágrima cristalina
es un arroyo bendito
desvanecido en el
grito
de la tarde,ya al
morir
en el ocaso sutil.
¡Cómo por ti
preguntaba!
En la viña te buscaba
¡Cuál en las tardes,
abril!
-VIII-
¿Recuerdas aquella
flor
malva y fina del
camino,
llena cual copa de
vino,
cual agua clara de
amor?
Rindió su vida al
dolor,
consciente ya de tu
ausencia.
…Y su voluble
existencia,
como ejemplo de la
tuya,
sin contagiarse de
bulla
¡Cómo buscó tu
presencia!
-IX-
El médico de
“Platero”,
el viejo y rojo
“Darbón”,
con chocha
vacilación,
mesó las barbas
primero,
corrió más tarde al
sendero
en un concierto de
llanto,
la brisa llevó a su
canto
hasta la vieja
herrería,
donde al morir de
aquel día
vistióse de negro
manto.
–X-
..Y mi pobre
inspiración,
en su ignorado
paraje,
vertió con llanto el
mensaje
de esta sencilla
oración
¡Oh mi eterno Juan
Ramón
Arcángel de la
ternura!
Salve, maestro en la
altura
donde “Platero” y
Zenobia
en un carruaje de
gloria
recogieron tu
“blandura”.
Eladio Rodulfo González