REALENGAS
Aves realengas.
¡Ay, tanta libertad!
¡Ay, indómita belleza!
REFUGIO
En tu regazo
siempre encuentro, cielo,
grato refugio.
REALENGAS
Aves realengas.
¡Ay, tanta libertad!
¡Ay, indómita belleza!
REFUGIO
En tu regazo
siempre encuentro, cielo,
grato refugio.
SILENCIOS
Silencios fríos,
silencios
conventuales
Sacralizados.
Silencios cálidos,
misteriosos,
tremendos,
envueltos en música.
Silencios cómplices,
silencios que
delatan,
silencios que invitan
al amor pleno,
a la insensatez ebria
de tolerancia.
Silencios míos,
silencios taciturnos
que hablan y callan.
Silencios tímidos,
silencios sepulcrales
de negro traje.
¡Tantos silencios
atormentan mi vida
y la amortajan!
SOLEDADES
En mi vida de perenne caminante por desconocidas rutas del
mundo, sólo viaja conmigo – impenitente nómada- la exquisita soledad que
consuela mis tormentos, alivia mis angustias, seca el sudor de mi frente con su
níveo pañuelo y aleja con sus arrullos maternos todo gesto de tristeza.
Me fascina y me subyuga la soledad de los cementerios, con
sus flores marchitas por el tiempo y sus huellas escarcha de las velas
derretidas en la marmórea fosa o en la tierra alfombada de maleza.
Me encanta la soledad de las multitudes, porque soy único,
y porque tapono mis oídos para no escuchar gritos que indican indignación.
La soledad que me embriaga en las
multitudes me traslada al oasis que calma mi sed, espanta mi hambre y
reconforta mi espíritu para emprender nuevas jornadas que no celebrarán
triunfos ni llorarán derrotas.
No concibo mi mundo único sin soledades.
Yomo
Esa
mano prodigiosa, amada, que plantó un rosal en mi diminuto jardín de la
amistad, también me ayudó a impedir que Yomo, ese exquisito personaje de mi
infortunada infancia que me espantaba los duendes y me contaba cuentos que
nunca vi impresos en ningún libro, permaneciera más tiempo sumergido en el
anonimato.
Esos
cuentos, amada perdurable, debieron haber sido inventados por Yomo, quien no
sabía leer ni escribir, pero tenía una imaginación que ni tú ni yo poseemos, al
final tenían una moraleja. Sí, amada, uno de ellos, según mi avejentado
recuerdo, hacía referencia a un viajero que al saciar su sed en la fuente
generosa del camino, en vez de darle gracias como hacen los aborígenes de
muchas latitudes primitivas, escupió el agua y al regreso tuvo que sorber su
saliva con el líquido elemento, ya no límpida como antes, sino asquerosa.
¿La
moraleja de este cuento? No puedes escupir hacia el cielo porque la saliva caerá
te caerá en el cuerpo. Si ensucias el
agua que sació tu sed, en vez de bendecirla como hacen los aborígenes de muchas
tribus primitivas de lejanas latitudes, tendrás que sorberla mugrosa al regreso
del viaje.
Yomo,
amada cariñosa, me enseñó una manera peculiar de contar: una, dona, tena,
catona…¿De dónde obtuvo estos conocimientos? Nunca lo supe, porque aparte de su
generosidad y amabilidad hacia mi persona y de su afición al ron blanco, que lo
sumergía en la embriaguez, nada más recuerdo de él.
Yo
creo, amada esplendorosa, que Yomo debe estar cabalgando en el cielo en un
burrito marabalero, cual lo hacía el poeta Juan Ramón Jiménez en Platero el
borriquillo moguereño que viajó con él a la eternidad.
Allí
lo encontraré, amada gentil, y volveré a escuchar sus cuentos y él escuchará
los míos.
Y en los prados del
cielo, deleitaremos a los ángeles y nos olvidaremos de duendes, de tristezas,
de penurias existenciales, de pleitos.
¿Verdad que sí, Yomo?
¿Verdad que sí, amada
ideal?
¿Verdad, amada, que ahora
Yomo cabalgará conmigo hacia la posteridad en mi obra literaria?
SORPRESAS
La vida me sorprende cada día,
Con su sublimidad,
cuando la mañana
con alegría
Me dice ¡Despertad!
Escucha de los pájaros su canto.
Déjate sorprender
por el brillante sol que da su encanto
al grato amanecer.
Sorpresa cotidiana, caprichosa,
que celebra la vida.
Mirífica sorpresa, primorosa
Luz al día rendida.
CÚRAME
Sólo tú, bien mío, con tu candor,
y tu docto saber,
podrás quitarme el terrible dolor
que me hace padecer.
Pon tus manos en mi fiebrosa frente,
con diestra suavidad,
para vencer el fuego lentamente
y sentir sanidad.
Devuélveme la vida, que ya es poca,
con masajes de ungüento.
Dame tu respiración boca a boca.
Cura mi sufrimiento.
CONSUÉLAME
Si ves que la tristeza se entroniza
en mi vida angustiada,
dame el consuelo sensual que me hechiza
de tu grata mirada.
Si mi débil covacha solitaria
la ves un día, amor,
con paciencia de sabia milenaria
espera, por favor,
Ya que salí a buscarte, deprimido,
para encontrar consuelo,
como el pájaro que en rústico nido
alimenta al polluelo.
PILLERÍA
Una foto de mi Portal robaste.
y sólo lo noté
cuando tú, juguetona, preguntaste:
¿Sabes qué te robé?
-Sí, respondí con voz apasionada.
De la covacha mía
te llevaste la sombra aposentada
en su techumbre fría.
Pero cubriste, encantadora pilla,
de aroma angelical
el humilde lecho que ahora brilla
con tu luz ideal.
RASTROJO
En el rastrojo
del amor que se fue
quedaron huellas.
PESADILLA
¡Oh pesadilla!
¡Tan oronda en mi
sueño!
Me aterrorizas.
QUERERES
Te quiero mirto.
Te quiero girasol.
Te quiero rosa.
COLMILLOS
Voz ahuecada,
colmillos afilados
como de monstruo.
PALABRA
Creo en la palabra
que conduce a la paz, que es vida.
Creo en la
palabra que hace de los pueblos una
aldea global,
Creo en la palabra
capaz de cabalgar en las praderas de la libertad.
Creo en la palabra
que con su magia pone fin a los conflictos bélicos.
Creo en la palabra
que nutre a la humanidad de valores éticos y morales.
Bendita palabra que
rompe los muros de la incomunicación-
Prodigiosa palabra engalanada
con una hoja de laurel como símbolo de victoria.
Palabra que seduce a
los demonios de la violencia para abatirlos.
Palabra que enmudece
no ante la furia de la violencia y la lacera-
Palabra débil o
fuerte según las circunstancias.
Palabra indignada
ante la miseria humana.
Palabra furiosa ante
la destrucción de la naturaleza.
Palabra conmovida por
las fronteras que separan a los pueblos.
Palabra que convoca
al diálogo para abolir las guerras.
Palabra triste cuando
no es escuchada.
Palabra emisaria del
diálogo para evitar los conflictos bélicos.
Palabra en traje de
luz vestida como símbolo de sabiduría.
Palabra de
fraternidad universal
Palabra que no es una
prédica en el desierto.