TRUMP
Falso profeta,
y emisario del mal,
es Donald Trump.
He hecho, bien mío, un viaje imaginario hacia lo más recóndito de mi pasado.
Y pocos eventos, bien mío, de esa antipática y desconcertante parte de mi vida, a un milenio de su ocurrencia, vale la pena recordarse por las heridas tan dolorosas que provocaron en mi debilitada carne y en mi desconocido espíritu.
Reviviré, bien mío, para ti, las diminutas vivencias que en los constantes momentos de adversidad sirvieron de catarsis, palabra que entonces no estaba en mi léxico, a mis sufrimientos que, sin embargo, afloran en mis sueños como pesadillas horribles.
Y no te cuento esos episodios que quisiera arrojar bien lejos de mi subconsciencia, para que no me sigan lacerando, porque no quiero ver que de tus ojos broten lágrimas de tristeza sino de alegría
¿Lo único placentero de esa época que no puedo apartar de mí?
Los libros que leía desordenadamente, pero que me cautivaban.
Yomo, el viejito que me espantaba los duendes de las noches sombrías.
Agua caliente, donde nunca vi a la ninfa que encantaba al que la viera.
El río, donde me bañaba y jugaba con otros niños, al día siguiente de la crecida.
La señora Sabina que me santiguaba y me consentía con café y frutas.
El tío Vicente, que me regalaba caña y catuche.
Quisiera, bien mío, no haber pasado por esas etapas de mi alocada vida, y comenzar desde el momento que te conocí y tú me conociste.
Y nació el amor imposible.
CLARIDAD
Aunque me separe de ti, bien mío, un millón de millas o una centuria, tengo la sensación gratificante de que estás junto a mí y de que ambos somos primavera u otoño, luz de una misma fuente de energía y fuego de la misma estufa, de carbón o eléctrica.
Tengo la sensación de tu presencia, bien mío, en tu aroma, único, que se adhiere como el agua al río, el silencio a la soledad y la sombra a la penumbra, en cada diminuto espacio de mi covacha de sueños, en cada capullo de rosa que se abre para mostrar su belleza íntima, en cada cántaro donde has libado vino, en el paisaje natural que hemos disfrutado juntos y en el canto de los pájaros al levantarse con la aurora y al acostarse con el crepúsculo.
Tengo la sensación de tu compañía, bien mío, aunque tu orilla esté distante de la mía, en los sueños, cuando duermo plácidamente; en los poemas que he escrito para que solamente tú los leas y en los gratos recuerdos de la felicidad que me has obsequiado para que la tristeza no se aloje en mí.
¡Sensaciones, bien mío, que me insuflan vida!
¡Sensaciones que me alertan, bien mío, de que en ésta o en otra vida, resplandecerá nuestro amor en mi covacha de sueños!
POBRECÍA
Quiero poder
para abolir del mundo
la pobrecía,
el lujo de los ricos,
la injusticia social.
INTERCESIÓN
Virgen María.
sin pecado concebida,
pídele a tu hijo
que salve a Venezuela
de sus crueles verdugo.
Me aterrorizan,
amada, los fantasmas de la noche porque me trasladan, sin mi anuencia, a
momentos de mi atormentada vida que no quiero recordar por horripilantes,
desgraciados e infelices.
¿Cómo hago,
amada, para borrar de mi angustiada mente estos recuerdos horribles que al vivenciarlos en los sueños se
convierten en terribles pesadillas y que sólo son abatidos, tras desigual
lucha, con el despertar que demora un siglo en sacarme del fuego infernal de
esos seres terribles?
Ningún
sortilegio, amada, ha podido librarme de esos fantasmas que inexorablemente
esperan, como el cazador a su presa, como el mar al río que devorará o como
el caballo que para vencer la adversidad
esperaba un rey para cambiarlo por su trono, para atraparme en sus redes y
llevarme a vivenciar oníricamente, con inevitable frecuencia, terribles
instantes pasados que hirieron con saña indescriptible mi tierna carne de
entonces y mis sentimientos rodeados de pureza e inocencia.
¿Acaso, amada,
mis pecados fueron tantos y tan terribles
para que los azotes que recibí por ellos en tiempo real no fueron
suficientes y tenga que expiarlos en los sueños que deberían ser plácidos y no
tormentosos?