CUMPLEAÑOS
Al árbol de mi angustiada vida,
dama imaginaria que alejas los duendes de la covacha que me sirve de morada
poética, le ha nacido otra hojita, más pálida y débil que la del año pasado.
Esa hojita, flor amarilla de mi
ignoto jardín cuidado primorosamente para ti, luz que me alejas las sombras,
arrullo en mis raptos de melancolía, tristeza y nostalgia, se añade a muchas
otras que ya se han secado.
Esa hojita, hoy verde, pero mañana
marchita, es emisaria de la parca que no nos desampara desde que nacemos hasta
entregar nuestra alma al Señor.
Y con ella llega un mensaje
indeleble, pero conciso y exacto que nos recuerda cuán cerca estamos de ella y
cuán lejanos nos encontramos de la vida, que la vivo intensamente cada día,
cual si fuera el último de mi existencia
¡Cumpleaños emisario de vida y
muerte!
