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martes, 1 de septiembre de 2026

SEGUNDOS

  

SEGUNDOS

A Esthelarez

 

            Un segundo real de tu tiempo, dama de exquisito verbo, de inspiración ilimite, de amor excepcional hacia la Colombia de su alma y de rostro fílmico o novelesco, se convierte en mi angustiada y pesadumbrosa humanidad en siglos poéticos.

            Un segundo real de tu tiempo, dama virtual que has alfombrado con singulares telas de inimaginable textura el camino por donde transito para llegar pronto a tus dominios de letras, música y mansedumbre, es la realidad poética alejada de la temporalidad más excelsa,  y tu orilla y la mía tan cercanas,  que puedo acariciar suavemente tus cabellos primorosamente conservados, mirarme en tus ojos de espejo y sentir tus trémulos labios a la espera del beso que por timidez no te ofrendaré,  y tú, inquisidora, perturbada, puedes observarme, muda, decepcionada, afligida porque tu imaginación te ha engañado al no   ser  el galán de tus sueños.

            Aún así, seguiré soñando con la dama de la Colombia del alma suya.

            Aún así disfrutaré de sus segundos reales porque yo también, como ella, amo a mi país y sufro por la adversidad que la hiere y tengo a Marabal de mis amores, donde nací un febrero atormentado.

CARICIAS

  

                                CARICIAS

Con sólo mirarte, bien mío, siento las delicadas caricias que sólo tú sabes prodigarme, porque tu mirada es hipnótica y arrobadora, capaz de transportarme a idílicos parajes inimaginables en la realidad por más encanto que ella tenga.

            Con sólo sentir, bien mío, tus delicadas manos en mi áspera frente, cuando la adversidad me agobia, cuando la angustia carcome cada diminuta porción de mi ser y cuando las quemaduras de mis andarines pies, de tanto vagar en el desierto, se hacen insufribles, todo padecimiento físico o mental desaparece y mi cuerpo y mi alma marchan armónicamente.

            Con sólo imaginarte, bien mío, aunque estés  en otro hemisferio, te siento a mi lado, en mi covacha de sueños, platicando loquedades, ofrendándome tu cariño único y haciendo travesuras, cual si fuéramos  niños de padres amorosos y tiernos.

            ¡Qué sería de mí, bien mío, si no tuviera el hechizo de tu amor!

BÍBLICAS

                                                                               BÍBLICAS

Y el ángel Gabriel amada, le comunicó a María, en mensaje onírico, el nacimiento de Jesús para que predicara el Evangelio.

            Y predicó el verbo, es decir, la palabra, es decir, Dios.

            Y por predicar la verdad murió crucificado.

            Y su muerte, amada, purgó tus pecados y los míos.

            Y purgó los pecados de quienes lo crucificaron

            Y perdonó a quien, en la cruz, devorado por la sed, le dio vinagre en vez de agua.

            Y la judía  Esther  salvó a su pueblo, casándose con el rey Asuero con una mentira blanca, que era babilónica.

            Y Edith, esposa de Lot, amada, se convirtió en estatua de sal por mirar hacia atrás para observar la destrucción de Sodoma y Gomorra, pueblos de perdición moral, que Dios maldijo.

            Y Ruth, nuera de Noemí, durmió al lado de Booz en la fiesta celebratoria de la ópima cosecha de trigo  para cumplir con la tradición judía.

            Y José fue vendido como esclavo por sus hermanos.

            Pero como José, amada, adivinaba los sueños, fue sacado de la prisión

para que interpretara el sueño repetido del faraón.

            Y el faraón, en agradecimiento, lo hizo gobernador de Egipto.

            Y José perdonó a sus felones hermanos.

            Porque así estaba escrito en el libro de la vida.

            Y yo, amada, a pesar de leer siempre la Biblia, no tengo el valor de perdonar a quienes me hieren.

            Sencillamente, los borro de mi libro.

            Los convierto en inexistentes.

            Soy, amada, un mal lector de la Biblia.

            Del viejo y el nuevo testamento.

            ¿Y tú?

NÉCTAR

                                                                                                                    NÉCTAR

                                                                                                            “ojalá supiera…lo

 del néctar prohibido”.

esthelarez

 

            Debe ser muy exquisito, niña mía, el néctar que sólo  los dioses pueden gustar.

            ¿Es de amor ese néctar?

            ¿Calma los espíritus angustiados como el mío?

            ¿Es como el vino?

            ¿Es exquisito como el bocado de cardenal?

            ¿Tiene el dulzor único de la miel silvestre o del azúcar que extrae el colibrí de las flores?

            ¿Tiene aroma de gloria, niña mía, ese néctar reservado para los banquetes de los dioses?

            ¿Entrarías conmigo, niña encantadora, a la bodega del templo pagano donde se encuentra ese néctar para probar una porción o más del cántaro donde es guardado?

            ¿Qué sentiremos al probarlo?

            ¿Una dulce embriaguez?

            ¿Temor ante el castigo de los dioses?

            ¿No probó Eva, en el Edén, la fruta del árbol prohibido?

            ¿Qué le hizo Dios por desobedecerlo?

            Arrojarla, con Adán, del jardín edénico.

            Y ese castigo divino la hizo reconocer su sensualidad y su sexualidad.

            Y se hizo el milagro del amor consciente.

            Y parió con dolor y la tierra se pobló de hombres y mujeres.

            ¡Probemos, mi niña, el néctar prohibido!

MUSAS

  M                                                                                   MUSAS

           

 ¡Qué lejos en tiempo real y cuán cerca en tiempo poético, las tres exquisitas musas que el portal “Poemas del alma” puso en mi escabroso y angustiado camino para que cuando vea cuasi agotada la fuente de inspiración que me permite ocupar con portentosas letras la cuartilla vacía!

            María, la musa de Argentina, me levanta mi decaído ánimo cuando estoy agotado, a la vera del camino, a punto de renunciar a mis afanes poéticos, con sus cariñitos de luz, de agua o de rosa.

            Esther, la musa colombiana, pletórica de amor por su país, que combina la ingeniería con la poesía más gratificante,  eleva mi autoestima con sus extraordinarias letras  perfumadas de  pasodoble, cumbia y porro, cuando mi alicaída imaginación, cansada ya de tanta búsqueda del verbo exacto, y brota la poesía a raudales.

            Y Tizzia, la musa mexicana, fortalece mi esperanza de encontrar en cualquier momento cercano o milenario el primor de la fama, del triunfo o la celebridad que alimenta cada día a la insaciable egoteca que vence  mi humildad, con el disfrute de la sensualidad explícita en cada metáfora o en cada imagen de su prodigiosa creación poética.

SINCERIDAD

   

                        SINCERIDAD

 Nunca te he mentido, bien mío, ni nunca te mentiré, porque el amor, para que renazca cada día con más vigor, tiene que ser alimentado con el agua cristalina de la sinceridad.

            La mentira, aunque se vista de blanco, rompe en mil pedazos los cimientos del amor, aunque estos sean fuertes como el diamante, como la roca o como la madera de teca que resiste los embates del agua.

            Mi sinceridad se ha expresado, bien mío, cuando te he dicho, en la complicidad silente de mi covacha de sueños, que si en esta vida las convenciones estigmatizantes de la sociedad no nos han permitido ser una sola carne, en las otras vidas, si reencarnamos en una piedra, seremos tallados por un prodigioso escultor, si reencarnamos en un árbol, seremos tallados por un escultor famoso o por un ebanista insigne,  y si reencarnamos humanos, nos amaremos en cada segundo, minuto, hora, día, año o centuria de nuestra existencia, pobres o ricos, famosos o anónimos.

            Y tú has sido sincera conmigo, bien mío, cuando, cual se yo fuera un psiquiatra o psicólogo, has extraído de lo más recóndito de tu alma todo cuanto tienes guardado desde que llegaste al mundo: recuerdos gratos, recuerdos tristes, penas y alegrías.

            Y yo te he oído, todo amor, y secado tus lágrimas con el pañuelo que tus manos elaboraron con tela muy fina.

            Y nos hemos abrazado.

            Y hemos firmado un pacto de amor no escrito para amarnos por siempre, a la distancia o en la cercanía, en esta vida y en todas.

HUMILDAD

  

                                                               HUMILDE

  Tú, amada necesaria en mi angustiada vida, con tu sapiencia milenaria, tu delicadeza de colibrí y tu ternura maternal y romántica, derrotaste mi soberbia de impertinente caprichoso, mi talante altanero cual guapetón de barrio y mi desdén  hacia las cosas sencillas y de poco valor material porque las imaginé indignas de ti de estirpe noble y  me ofrendaste, después de tanto empeño inútil, la humildad de San Francisco de Asís, el que le dio un beso al leproso, y la de San Onofre, el príncipe que abandonó el boato palaciego y los privilegios reales, para alimentarse, en el desierto, con los dátiles y el agua que les suministraba un ángel. Iluminado, como lo estaba, del verbo divino que luego difundió a sus prójimos.

            Por ti, amada llena de virtudes, cambié mi principesco traje de gala por los harapos de peregrino en constante batalla, que siempre pierdo, con el camino que transito hasta agotarme para llegar al mismo sitio.

            Por ti, amada de infinita cualidad amatoria, abandoné mi lujoso palacio para aposentarme, plácidamente,  en la covacha de sueños que solamente tú y yo conocemos, donde, contigo o solo, medito, oro, reflexiono, escribo poemas que pocos leen por carecer de valores literarios, lloro, grito y canto.

            ¡Oh, divina humildad, que trajiste a mi vida, amada imaginaria o real, para encontrarme conmigo y reconocerme!

TEJEDORA

   

                                                                TEJEDORA

Niña mía, tejedora de sueños, de ilusiones, de encantos y primores, téjeme con hilos de cristal una alfombra de vivos colores para colocarla en mi covacha y puedas caminar sin que su terroso piso salpique de barro tus sandalias de cristal y tus pies de bailarina no pierdan su fortaleza y elasticidad.

            Niña mía, tejedora de sueños, téjeme con tus manos prodigiosas una carpa multicolor para que cuando nos sintamos incómodos en mi covacha de sueños nos proporcione abrigo y se convierta en el espacio magnífico para hacer travesuras, oír la  música que a ambos nos guste en nuestra pianola y recitarte los últimos poemas que escribí para ti y que nadie más leerá.

            Niña mía, tejedora de sueños, teje una alfombra mágica para que como en el cuento de Las mil y una noches viajemos airosos hacia lugares que tú no conoces y que yo, impenitente trotamundo, tampoco.

            Nunca, niña mía,  tendrás que tejer y destejer las preciosas obras textiles que elaboran tus delicadas manos para que la larga espera de mi regreso a tus brazos, cuando viaje, no rompa nuestro pacto de amor, como lo hiciera Penélope en la antipática espera de Ulises, porque tú sabes que mis correrías me conducen a tu único destino.

 

 

CLARIDAD

                                                                CLARIDAD

            Desvanezco de gozo, bien mío, cuando la penumbra de la noche muere para dar paso a la aurora y los primeros rayos del sol anuncian la llegada de otro día y con él el alboroto musical de los pájaros, la llegada de los pescadores con buena o regular pesca y la incorporación de los labradores a sus sembradíos para acariciar con sus herramientas de labranza la superficie terrena que producirá ópima cosecha.

            Me arrobo de dicha, bien mío, al verme  en los espejos de tus ojos, cuando no parpadeas, porque percibo en ellos la calidez de tu amor, la luz que mentalizo para espantar los fantasmas de los perversos recuerdos que perforan cada segmento de mi consciencia y la iluminación capaz de activar los resortes de mis pensamientos que harán fluir, cual huracán, cual volcán en ebullición o cual río crecido,   las imágenes y metáforas perfectas que alimentarán a los poemas que tú ávidamente leerás.

            ¡Oh,  dichosa claridad que iluminas mi vida para nutrirla de tus rayos bienhechores y permitir que no desfallezca, por orfandad, mi afán de escribir en prosa o en verso!

lunes, 31 de agosto de 2026

CUMPLEAÑOS

 

CUMPLEAÑOS

 

 

            Al árbol de mi angustiada vida, dama imaginaria que alejas los duendes de la covacha que me sirve de morada poética, le ha nacido otra hojita, más pálida y débil que la del año pasado.

 

            Esa hojita, flor amarilla de mi ignoto jardín cuidado primorosamente para ti, luz que me alejas las sombras, arrullo en mis raptos de melancolía, tristeza y nostalgia, se añade a muchas otras que ya se han secado.

 

            Esa hojita, hoy verde, pero mañana marchita, es emisaria de la parca que no nos desampara desde que nacemos hasta entregar nuestra alma al Señor.

 

            Y con ella llega un mensaje indeleble, pero conciso y exacto que nos recuerda cuán cerca estamos de ella y cuán lejanos nos encontramos de la vida, que la vivo intensamente cada día, cual si fuera el último de mi existencia

 

            ¡Cumpleaños emisario de vida y muerte!

 

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