DORMIR
En tu regazo,
amor, divino amor,
quiero dormir.
INTERROGACIONES
Estoy cansado
de
tanto sufrimiento.
¿Me aliviarías?
Estoy
muy triste
por
tanta soledad.
¿Me
alegrarías?
Me mata
el frío,
me
consume el calor.
¿Me
arrullarás?
La sed
agobia
mi
humanidad desértica.
¿Me
darás agua?
Siento
hambre atroz
y mi
cuerpo enflaquece.
¿Me
ofrecerás pan?
APAGAR
¿Por qué apagaste
la llama del amor?
Alma en flor
que heriste y
despojaste
de su belleza
en gracia sumergida.
¡Cuánta tristeza!
La tarde está sumida
en mar de llanto.
Se aproxima la noche
negra, callada,
Teje la luna un
broche.
Luz purpurada.
PÉRDIDA
No te perdí,
porque jamás,
viajera,
de la noche rubí,
¡Oh primavera!,
fuiste en mi mundo
ni verano, ni
invierno,
ni otoño. ¿acaso
eterno
manantial infecundo?
Tal vez un incidente
fuiste en mi vida
de audacia
impertinente,
incomprendida.
BESOS
La dulzura del níspero
y de la
miel,
compiten
con tus besos
de caña
dulce.
¡Besos de amor bañados!
¡Besos
dulcineos!
¡Besos azucarados!
¡Besos
canela!
Besos de colibrí,
apurados,
fugaces
cual
agua clara
del río
de mi vida.
Besos volados,
a
cercana distancia,
a los
seres afines
directos
al alma.
Besos eróticos
que
recorren el cuerpo
para
que vibren
en
ritual amatorio.
Besos fogosos,
besos
amelcochados,
besos
suspiro
en
golosina inmersos.
Besos poéticos,
recubiertos
de rima,
que el
trovador
a su
amada recita.