RUEGO
Baja,
Señor, el peso de mi cruz
que estoy
cansado ya.
Pon en mi
vera un poco de tu luz
que tan obscura está.
Quiero,
Señor, de tu verdad sorber
tan solo
un trago puro
cuya
sublimidad pueda envolver
de paz mi
cuerpo impuro.
Con tu
humildad, Señor, deseo
vestir tanta
arrogancia
que mi
vida tiene y en el espejo veo
reflejada
en jactancia.
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