QUERENCIA
Te quiero río,
no escuálido riachuelo,
menos quebrada.
Tampoco arroyo.
Tampoco arroyuelo,
de escaso líquido.
Te quiero recio,
con agua en abundancia,
como si siempre
tu cuenca fuera
morada constante
del dios Peneo.
Para que riegues,
con tu líquida vida,
el casi muerto
Predio rural
y de sed no perezca.
Y nazca el fruto.
Y reverdezcan
los bosques y los prados
y las montañas.
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