SOLEDAD
Hasta
conocerte, me sentí solo en la multitud. Y disfrutaba ser un ente anónimo entre
tanta gente desconocida, apurada, insensible en su entorno, deshumanizada.
Ahora
no existe soledad en mi vida porque aunque nuestras orillas estén distantes en
el espacio, estamos cerca espiritualmente, pues tu mente me atrae hacia ti y la
mía te atrae hacia mí Y no es necesaria la presencia física de ambos para estar
juntos, ya que el poder de la mente obra magias.
Yo
sólo sé que ahora mi desafinada lira y mi cántico de pregonero de periódicos o
de impenitente y fastidioso borracho serán aplaudidos por ti. Y yo me sentiré
muy feliz, aun a sabiendas de mi impericia musical y que tus aplausos no son
por mis méritos de cantante, que no lo los tengo, ni por mi talento como
intérprete de la lira. Disfrutaré del perfume que emanará de tu cuerpo al salir
del baño. Encantador hechizo.
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