ROSAS
Creó Dios a las rosas con tanto amor,
que las bendijo con el don de la multiplicidad del colorido y del tamaño.
.
Las hizo diminutas,
cual los amistosos duendes de los cuentos y Campanita, la amiga de Peter Pan,
el personaje que siempre fue niño, y que podía volar o el mundo de El
Principito, tan pequeño como un alfiler.
Y las hizo grandes y resplandecientes,
como las que me colmaron de admiración en el pueblito ecuatoriano de Cotacachi.
¡Cuán colosales y bellas!
Pero las más raras
son las que tienen el color de la perla parecida al carbón.
¡Cuánto disfruto con
el encanto de las rosas amarillas!
No hay comentarios:
Publicar un comentario