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martes, 22 de septiembre de 2026

CAFETO

 

CAFETO

 

I

 

Bajo la sombra

propicia del bucaro

 crece el cafeto.

 

II

 

Y del cafeto,

ya maduro y molido,

surge el café.

 

III

 

Y del café,

en greca o colador,

brota un aroma.

 

IV

 

Y con su aroma,

se estimula la vida

todos los días.

FRUTAS

 

FRUTAS

 I

 

Mango carvá,

rosa, dudú o briteño,

son  exquisitos.

 

II

 

¡Cuánta dulzura

atesora tu pulpa

oh, mandarina!

 

 III

Crece silvestre

la diminuta mora

entre la selva.

 

IV

 

Fresa exquisita,

con traje nazareno

¡Cuánto me gustas!

 

 

 

MAÍZ

 

MAIZ

 

I

 

Nutricia arepa

Para vencer el hambre

Brinda  el maíz.

 

II

 

La mazamorra

exquisito manjar

es del maíz.

 

          III

 

Rica cotufa

 tostado ya el maíz

gusta a los niños.

 

IV

 

¿Quién no ha gustado

del agradable  gofio

alguna vez?

 

 

 

 

LASTIMADO

 

LASTIMADO

¡Cuán lastimado

está mi corazón

por la maldad!

TIRANÍA

 

TIRANÍA

Tanta sangre derramada.

Tanta tristeza y dolor.

Tanta miseria y  horror,

en mi Venezuela amada.

 

Está la gente angustiada.

El pueblo está consternado.

¿En mi patria qué ha pasado?

Tanta sangre derramada.

 

Resentimiento y rencor,

de un Atila tropical,

dejó su marca letal.

Tanta tristeza y dolor.

 

Sembró al país de terror

el tirano que murió.

la maldad lo castigó.

Tanta miseria y horror.

 

La felicidad ansiada

por todo venezolano

protegerá al soberano

En mi Venezuela amada.

 

 

NO

 

Me opongo tenazmente

 que los niños de mi patria

sean como Chávez,

el tirano que murió de maldad.

O como Ernesto “Che” Guevara,

el médico asesino sediento de sangre.

O como Fidel Castro,

opresor inclemente del pueblo cubano.

O como Diosdado Cabello,

dueño del odio universal.

Ni como Rosinés Chávez,

la hija del tirano muerto

 que se abanica con dólares del tesoro.

Ni como Iris Varela, jaquetona ella,

la que pidió anular la ciudadanía

a la profesora Marta Colomina.

Ni como Tarek William Saab,

el fariseo defensor del pueblo.

Ni como José Vicente Rangel,

el ladino que se olvidó de Cicerón

deslumbrado por el poder y el oro.

Ni como Elías Jaua,

el cobarde que se encapuchaba en la UCV

para fomentar desórdenes,

el que destruyó con tractores cañaverales enteros

y dijo sarcásticamente que Franklin Brito olía a formol.

Ni como Alí Rodríguez Araque, el comandante Fausto

que destruyó a Pdvsa.

Ni como Rafael Ramírez, que asaltó las arcas públicas.

Ni como María Gabriela Chávez, hija del tirano muerto,

que tiene dólares del tesoro público en los bancos de Andorra.

Ni como Nicolás Maduro, que le declaró la guerra a los venezolanos.

Ni como el miserable de Francisco Arias Cárdenas, el

que llamó criminal al tirano muerto

 para después convertirse en su lacayo.

Ni como Jorge Rodríguez, el psiquiatra que abjuró

de su profesión para convertirse en corrupto.

No, esos son valores negativos.

Quiero que los niños venezolanos tengan

 la vida de Simón Bolívar como ejemplo ciudadano.

Y la de Simón Rodríguez.

Y la de Rómulo Betancourt.

Y la de Luis Beltrán Prieto Figueroa.

Y la de Rómulo Gallegos.

 

COMUNISMO

                    COMUNISMO

  I

El comunismo,

no apagará  mi voz

de libertad.

 II

Podrá esta plaga

llevar  terror al pueblo

pero no, no.

 III

Nunca podrá

su espíritu rendir

ni su bravura.

 IV

Aunque su bomba

de gas letal le lance

para aplastarlo.

sábado, 19 de septiembre de 2026

LLORAR

 

           LLORAR

 

 

    Llora el niño al nacer. ¿Por qué llorará? ¿Por qué en su inocencia teme a lo desconocido? ¿Por qué el llanto que anuncia su llegada al mundo es la única herramienta que tiene para protestar por la nalgada que recibe para sacarlo, con el primer maltrato que recibe en la vida, del letargo que experimentaba en el vientre materno?

            Nuestro primer llanto anuncia que hemos llegado al mundo.

            Llanto anunciador de vida.

            Llanto que reclama la leche materna.

            Llanto en la búsqueda del cariño apaciguador.

            Pero vendrán otros llantos.

            Muchos llantos.

            Vendrá el llanto que expresa alegría.

            Vendrá el llanto anunciador de tristeza.

            Llanto real.

            Llanto onírico, hondo, de tristeza extrema, que disfruto, y que surge cuando en el sueño recuerdo, y siento, por  haber dejado de vivir en Marabal de mis amores.

            ¡Marabal, tan cerca y tan distante de mí!

            Marabal mío.

            Marabal de mi primer llanto.

            Marabal de muchos llantos.

            Marabal sembrado en mi espíritu que andarín y realengo viaja en sueño hasta tus entrañas.

            Marabal mío, mío.

            ¡Marabal de mis amores!  

 

MUERTE

 

                                                                   MUERTE

Cuando la dama invisible, amada, venga hasta mí a cobrar la deuda que todos contraemos con ella al nacer y me conduzca al ignoto mundo del que no se regresa, no quiero que de tus vivaces ojos, brillantes cual miríadas de luces solares, brote ni siquiera una lágrima delatora de la pena, que supongo, te embargará y transmutará la alegría que permanentemente ilumina tu rostro en tristeza doliente.

Yo sé, amada, que  mi viaje a la eternidad será dentro de uno o dos milenios poéticos, que como ya te lo he dicho antes no guardan relación alguna con la temporalidad real. Y si para entonces me sigues amando, dueña mía, te ruego, con todas las fuerzas de mi alma ya envejecida por los años, que cada día, en mi modesta tumba, que sólo tú conocerás, porque carecerá de  lápida y tendrá nada más una rústica cruz de madera que tallaron tus manos, coloques una flor del camino, amarilla, blanca o roja, de esas que en abundancia produce la naturaleza para colorear y perfumar los paisajes, pero cuya vida es efímera cual la luz de los relámpagos.

Nadie más que tú, amada, deberá saber de mi viaje sin retorno hacia ese largo túnel, de penumbras en pos de la brillante luz que hay al final para entrar, vuelto espíritu, porque mi cuerpo regresó a la tierra, al maravilloso mundo celestial en el que las penas y sufrimientos terrenos son inexistentes, dado que allí sólo tienen lugar la paz, la musicalidad, lo angelical y la alegría sin límites.

¿Lo harás, amada?

 

AMADA

 ¿Si en vez de lirio, o rosa, o clavel, o mirto, amada, fuera zarza, sólo espinas o apenas hierba silvestre sin encanto, me querrías igual?

¿Si en vez de majestuosa águila, amada, o turpial de vistoso plumaje y cántico enternecedor fuera apenas frágil colibrí, melodioso jilguero, taciturno búho o leve mariposa de divinos colores y silente vuelo, me querrías igual?

¿Si en vez de guerrero invicto en mil batallas, amada, o intrépido navegante vencedor de todos los mares, o valeroso conquistador de pueblos, aldeas y ciudades de toda la faz de la tierra, fuera simplemente pusilánime soldado a quien asustan el ruido de los sables, el estampido de los cañones y la presencia de la sangre, o humilde marinero de orilla que teme adentrarse en alta mar, o asustadizo ser incapaz de abandonar su territorio por temor a lo desconocido, me querrías igual?

 

OTRO

 La magia de tu palabra, sencilla como el pétalo de una flor, el vuelo de un colibrí y la cristalina y madrugadora gota de rocío, obró en lo más íntimo de mi ser el inesperado  milagro de la transformación en otra persona, totalmente distinta a la que había sido hasta el inolvidable momento de tu llegada e incorporación por siempre, a mi vida, entonces simple y reducida a lo elemental.

Tu palabra, amada, convincente y firme como la añosa roca y el enhiesto y centenario árbol, no obró el milagro de mi conversión elevando su tonalidad para persuadirme, sino manifestándose natural y despojándose de todo cuanto perturban su particular grandiosidad y elocuencia.

Desde entonces, bondadosa hada del mundo multicolor y fascinante de mis sueños, que quisiera interminables, dejé de usar mi deslucido traje gris y mis roídas sandalias de impenitente con los cuales recorrí desconocidas rutas que me condujeron, exhausto, a aldeas, pueblos y ciudades cuyos nombres olvidé raudamente para evitar el sufrimiento de la nostalgia.

Tú, amada, dechado de virtudes propias, con tu singular sapiencia y el prodigio de tu verbo, me convertiste en otro sin que dejara de ser yo.

viernes, 18 de septiembre de 2026

AGUA CALIENTE

 

 

 AGUA CALIENTE

            La ninfa de Agua Caliente

            le apareció a Juan Toledo

            que casi muere del miedo

            por dársela de valiente.

 

            Agua bendita y sagrada

            que petrifica las hojas

            verdes, marrones o rojas.

            ¡Oh, belleza sulfurada

            que no puede estar callada!

            pues su música es vertiente

            alegre, suave  y caliente    

            que palpita sin  cesar.

            Mi lírica ha de llevar

           La ninfa de Agua Caliente.

           

            Bésate los pies el río

            con suma delicadeza.

            para dar a tu belleza

            en el   invierno o el estío,

            esté brillante o sombrío

            el día, yo en ti me hospedo,

            cual desconocido aedo,

            cautivado por la brisa

            la ninfa con su sonrisa

           le apareció a Juan Toledo.

           

            El centenario y frondoso

            árbol de mango te mira,

            y con sus hojas suspira.

            Y cuando tranquilo reposo

            en tu lecho sulfuroso

            siento salud y me quedo,

           pues despedirme no puedo.

            El cristofué ya no canta

            porque conmigo se espanta

            que casi muere de miedo.

 

            Marabal de mis amores,

            de mis primeros ensueños,

            de los cánticos risueños,

            de los miles sinsabores,

            de los días sin albores,

            de la amargura silente,

            del amar sin ser amado,

            del andar desesperado,

            sin saber a dónde ir.

            El que lucha sin huir

            por dársela de valiente.

           

 

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