PRISIONERO
De tu prisión
con rejas amorosas
¡Soy prisionero!
BAÑO
En el mar de la ilusión,
se bañó mi poesía,
extasiada de alegría,
en su exacta dimensión.
Limpio está mi corazón,
de inmundicia me libré,
cuando mi cuerpo bañé
en el mar de la ilusión.
Para calmar la ardentía,
del inclemente picor,
en agua pura de amor
se bañó mi poesía.
¡Oh musa! ¡Cuánta armonía!
¡Tanta verdad consagrada!
Avecilla alborotada
extasiada de alegría.
Carga de paz, redención.
Pajarillo testarudo.
Metí mi cuerpo desnudo
en el mar de la ilusión.
HÁBLAME
Háblame, piedra
milenaria y silente,
siempre besada
por el agua del río
que viaja hacia su
muerte.
ABSURDIDAD
Nunca seré rey
porque siento repulsa
por los monarcas
y sus bufas coronas.
Nunca seré
ni atleta ni pintor
porque carezco
de dones deportivos
y no sé de arte.
Sólo seré
guardián de tus
caprichos
y jardinero,
bien mío, en tu vergel.
PEREGRINO
Mi covacha dejé en
pos de aventura
al ignoto destino,
ataviado en el traje
de locura
de pobre peregrino.
Rotas mis sandalias
de tanto andar
sentí mis pies arder.
La sombra de un árbol pudo sanar
mi fiero padecer.
Seguí mi viaje a lo
desconocido
sin esperanza alguna
de encontrar lo que
más he apetecido:
La gloria y la
fortuna.
AGUA CALIENTE
De las entrañas
de Agua Caliente mana
agua de vida.
Agua que purifica,
relaja y desestresa
SEGUNDOS
A Esthelarez
Un segundo real de tu tiempo, dama
de exquisito verbo, de inspiración ilÍmite, de amor excepcional hacia la
Colombia de su alma y de rostro fílmico o novelesco, se convierte en mi
angustiada y pesadumbrosa humanidad en siglos poéticos.
Un segundo real de tu tiempo, dama virtual
que has alfombrado con singulares telas de inimaginable textura el camino por
donde transito para llegar pronto a tus dominios de letras, música y
mansedumbre, es la realidad poética alejada de la temporalidad más
excelsa, y tu orilla y la mía tan
cercanas, que puedo acariciar suavemente
tus cabellos primorosamente conservados, mirarme en tus ojos de espejo y sentir
tus trémulos labios a la espera del beso que por timidez no te ofrendaré, y tú, inquisidora, perturbada, puedes
observarme, muda, decepcionada, afligida porque tu imaginación te ha engañado
al no ser el galán de tus sueños.
Aun así, seguiré soñando con la
dama de la Colombia del alma suya.
Aun así disfrutaré de sus segundos
reales porque yo también, como ella, amo a mi país y sufro por la adversidad
que la hiere y tengo a Marabal de mis amores, donde nací un febrero
atormentado.