ABSURDIDAD
Nunca seré rey
porque siento repulsa
por los monarcas
y sus bufas coronas.
Nunca seré
ni atleta ni pintor
porque carezco
de dones deportivos
y no sé de arte.
Sólo seré
guardián de tus
caprichos
y jardinero,
bien mío, en tu vergel.
ABSURDIDAD
Nunca seré rey
porque siento repulsa
por los monarcas
y sus bufas coronas.
Nunca seré
ni atleta ni pintor
porque carezco
de dones deportivos
y no sé de arte.
Sólo seré
guardián de tus
caprichos
y jardinero,
bien mío, en tu vergel.
AGUA CALIENTE
De las entrañas
de Agua Caliente mana
agua de vida.
Agua que purifica,
relaja y desestresa
OFICIOS
Te lo
juro, amada, que si de mi voluntad única hubiera dependido la determinación
suma de cuanto sería mi vida como oficiante, muy distinto sería mi destino,
pues ninguna de las mil actividades laborales que he realizado para subsistir
guarda relación con lo que quise realmente hacer, ya que he aterrizado en ellas
cual avión sin rumbo.
Yo
hubiera querido ser, por ejemplo, carretero para hacer largos viajes en rutas
asaz conocidas, seguro de que a mi regreso tú me esperarías, amada, en la
puerta de nuestra humilde vivienda, con los brazos abiertos y una sonrisa
delatadora de la felicidad derivada de un evento, que no por rutinario,
deja de ser encantador y fascinante para ambos, que medimos la intensidad de
nuestro amor con la vara de la gratificación espiritual que nos depara,
desechando la banalidad de lo efímero material.
O
también, amada, jardinero para cuidar, celosamente, ese don de las plantas florales,
de todos los colores y perfumes que la naturaleza, inmerecidamente, ofrendó al
hombre, su peor enemigo. O podría haber sido labrador para compenetrarme con la
tierra y extraer de sus entrañas el jugo de la vitalidad. O finalmente,
marinero o pescador para escudriñar la líquida ruta de los mares y conocer sus
secretos.
CARGAZÓN
Sobre mis hombros,
debilitados ya
por tantos años,
llevo pesada carga
de angustias y
dolores.
DESNUDOS
No me verás
en tu cuerpo desnudo
apoltronado.
No te veré,
bien mío, apoltronada
entre mis piernas.
REALIDAD
La realidad,
hizo trizas
mis sueños
vestidos de
ingenuidad.
Pero seguí soñando.
Tuve sueños azules,
amarillos, verticales,
que desaparecieron al
despertar.
OPRESIÓN
El oprimido,
al perder el miedo y
el terror,
gritó a los cuatro
vientos:
¡Soy libre!
Y recobró las calles.
Y expresó su ira.
Y tembló el dictador.
Y vomitaron las armas
su fuego de muerte.
Y el asfaltó se tiñó
de rojo
con la sangre del
pueblo.
Y continuó la lucha
en una guerra
asimétrica:
Balas asesinas contra
pancartas,
un papagayo, voces de
protestas,
pechos como escudos.
CUERPO
En otra vida
seremos, alma mía,
un solo cuerpo.
Y por siempre
estaremos
rebosantes de amor.