Rastrojo
En
el rastrojo
del
amor que se fue
quedaron huellas.
INTERROGACIONES
Estoy cansado
de tanto sufrimiento.
¿Me aliviarías?
Estoy muy triste
por tanta soledad.
¿Me alegrarías?
Me mata el frío,
me consume el calor.
¿Me arrullarás?
La sed agobia
mi humanidad desértica
¿Me darás agua?
Siento hambre atroz
y mi cuerpo
enflaquece.
¿Me ofrecerás pan?
Siento
que muero,
cariño
inmaculado.
¿Me
salvarás?
Quiero
gritar.
¿Conmigo
gritarás:
¡Amor,
amor!?
Quiero
escribir,
pero
huyen las musas.
¿Me
inspirarás?
COLOFÓN
A ti,
amada omnisciente y ubicua, producto de mis vivencias oníricas, de mis
fantasías y una que otra realidad, van dirigidas estas páginas que debieron
haber tenido vida hace siglos o quizás milenios.
Porque
yo, amada inmortal y luminosa, he vivido muchas vidas, y ésta de ahora, que he
compartido contigo y con muchas otras doncellas, es apenas la continuación de
una existencia anterior, que presumo transcurrió en una friolenta aldea de
labradores de inconmensurable altura, y el pórtico de otra ya cercana que no sé
cómo, cuándo ni dónde se materializará.
¿Por
qué te hablo de siglos y milenios en vez de años y meses, como sería lo
natural? Porque mi discurso, simple como una gota de agua y diáfano como la
sonrisa de un niño, está expresado en lenguaje poético, que nada tiene que ver
con el tiempo real.
A ti,
dulce y consecuente amada, que durante milenios has estado aposentada en lo más
recóndito de mi conciencia sin que yo lo notara, puesto que esa era tu soberana
decisión, debo la inspiración de esta obra, que aparentemente son producto de
mi talento e inteligencia, pero que en honor a la verdad te pertenecen porque
tú le insuflaste vida con tu inagotable numen, y mi participación en ese proceso
de creación poética fue de simple partero o de canal de comunicación para que
viera la luz e irradiara sus rayos a todos aquellos lectores que se aproximen a
ella. ¡Gracias, amada eterna!
PALABRA
Rodulfo González
Creo en la palabra
que conduce a la paz, que es vida.
Creo en la
palabra que hace de los pueblos una
aldea global,
Creo en la palabra
capaz de cabalgar en las praderas de la libertad.
Creo en la palabra
que con su magia pone fin a los conflictos bélicos.
Creo en la palabra
que nutre a la humanidad de valores éticos y morales.
Bendita palabra que
rompe los muros de la incomunicación-
Prodigiosa palabra
engalanada con una hoja de laurel como símbolo de victoria.
Palabra que seduce
a los demonios de la violencia para abatirlos.
Palabra que
enmudece no ante la furia de la violencia y la lacera-
Palabra débil o
fuerte según las circunstancias.
Palabra indignada
ante la miseria humana.
Palabra furiosa
ante la destrucción de la naturaleza.
Palabra conmovida
por las fronteras que separan a los pueblos.
Palabra que convoca
al diálogo para abolir las guerras.
Palabra triste
cuando no es escuchada.
Palabra emisaria del
diálogo para evitar los conflictos bélicos.
Palabra en traje de
luz vestida como símbolo de sabiduría.
Palabra de
fraternidad universal
Palabra que no es
una prédica en el desierto.
POETAS
Los poetas,
amada mía, con la divina anuencia de los dioses de todas las religiones,
tenemos el privilegiado don de ser distintos a los demás mortales, porque
nuestros pensamientos pueden obrar maravillas creando mundos que sólo nosotros
podemos habitar y disfrutando, llevando agua a recónditos e infértiles
desiertos para saciar nuestra sed y la de nuestros hermanos ermitaños que han
abandonado el mundanal ruido del que habló Fray Luis de León, con el elevado
fin místico de estar más cerca de Dios, y llevando alegría a aquellos lugares
donde sólo hay tristeza.
Tú,
amada, eres el fruto de mi angustiada imaginación poética, sola en la multitud
por incomprendida, ahíta de dialogar con quienes enardecieron adrede para no
escuchar su plática, y temerosa en su covacha de sueños ante lo inescrutable.
Nadie,
que no sea yo, amo y esclavo de ti, según la ocasión, puede establecer
comunicación contigo para confiarle sus cuitas y recibir el oportuno alivio a
sus penas. Y ello es posible por mi condición de poeta, y como tal, taumaturgo,
capaz de darle vida a lo inanimado, belleza a quien está carente de dotes
estéticos, sanidad al que está enfermo de cuerpo y espíritu, alas al desolado
hombre que quiere acercarse hasta el cielo para platicar con las estrellas y
otras maravillas cuyo límite es la mente.
MARIPOSA
Ven, mariposa,
pósate en el rosal
de mi vergel
y en la rosa más
linda
liba su néctar.
¡Anda!
ENVIDIA
¡Cómo envidio, bien mío, al agua
que recorre tu cuerpo para limpiarlo y vitalizarlo!
Sabe tu cuerpo que después del
baño purificador recibirá el premio del exquisito perfume que le ofrendarás
para dejar tu huella femenina impregnada en los lugares por donde pasees.
Una mujer recién bañada, bella
como tú, abunda en hermosura.
Y envidio también al hombre que
ha tenido la dicha de disfrutar ese aroma único.
Y envidio a la sombra que vino
contigo al mundo para acompañarte hasta el fin de tus días, cuando regreses a
la madre Tierra a hacer realidad la sentencia bíblica “polvo eres y en polvo te
convertirás”.
¡Yo quisiera ser tu sombra,
sí, para estar siempre junto a ti para
llenarme de vida!
Y envidio a los oídos que cada
día te escuchan porque se nutren de tu armonía… y al recipiente donde tomas el
vital líquido, el café mañanero o la bebida porque él, bien mío, recibe el
néctar de tus labios que nunca besarán los míos.
Y envidio al aire que respiras
porque entra en ti y te oxigena.
KAKISTOCRACIA
Los criminales
sembradores
del kakistócrata
narcodictador
Nicolás Maduro,
no siembran flores,
ni árboles frutales,
ni plantas
medicinales.
No, los muy cobardes,
con los rostros
cubiertos
con antifaces de
muerte,
siembran terror
para cosechar miedo.
Siembran sombras
para embrutecer al
pueblo.
Siembran mentiras
para cosechar
verdades.
Siembran hambre
para cosechar
dependencia y sumisión.
Siembran drogas y
armas de guerra
para cosechar
culpables de todos los delitos
entre la disidencia
política.
Siembran escasez
para cosechar miseria
y muerte.
Siembran tormentas
para cosechar
tempestades colectivas
que dominan con
metralletas, fusiles, bombas letales y tanquetas.
Siembran
desinformación, cerrando periódicos,
radios y televisoras
y portales digitales
para cosechar
apagones colectivos de información
DESCONOCIDO
Como nadie me conoce.
Como mi popularidad
no trasciende
más allá de una legua
de distancia.
Como apenas soy
conocido por la hormiga,
por la tierra que
piso,
por el aire que
respiro.
Como quiero que todo
el universo me conozca,
que los habitantes de
otros planetas
sepan de mi
existencia,
abandoné un día mi
covacha
de ser simple y
anónimo
y me fui a pregonar
mi nombre
en la inmensidad de
la tierra,
en lo insondable del
mar,
en mundos ignotos.
Como quiero que mi
obra
se proyecte en los
infinitos milenios,
escribí mi
accidentada historia
en el rugoso papel de
la arena
de una íngrima y sola
playa.
Con sólo mirarte, bien mío, siento las delicadas caricias que sólo
tú sabes prodigarme, porque tu mirada es hipnótica y arrobadora, capaz de
transportarme a idílicos parajes inimaginables en la realidad por más encanto
que ella tenga.
Con sólo sentir, bien mío, tus delicadas manos en mi áspera frente, cuando la
adversidad me agobia, cuando la angustia carcome cada diminuta porción de mi
ser y cuando las quemaduras de mis andarines pies, de tanto vagar en el
desierto, se hacen insufribles, todo padecimiento físico o mental desaparece y
mi cuerpo y mi alma marchan armónicamente.
Con sólo imaginarte, bien mío, aunque estés en otro hemisferio, te siento
a mi lado, en mi covacha de sueños, platicando loquedades, ofrendándome tu
cariño único y haciendo travesuras, cual si fuéramos niños de padres
amorosos y tiernos.
¡Qué sería de mí, bien mío, si no tuviera el hechizo de tu amor!